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¿Por qué el corazón y el amor se relacionan íntimamente?

El corazón es el órgano ejecutivo principal. Es el trabajador incansable, dadivoso, justo y equitativo. Es, sin duda, el órgano más eficiente del cuerpo cuyo trabajo se mantiene ininterrumpidamente desde muy temprano en nuestra vida embriológica hasta el último latido de nuestra existencia.

El corazón es dadivoso, justo y equitativo porque constantemente suple cada célula del cuerpo de acuerdo con su necesidad, le entrega oxígeno, sustancias nutritivas y energía. Por otra parte el torrente que genera recoge los desperdicios para eliminarlos por medio del riñón o el hígado. El corazón está pendiente de todas las emociones y toda energía positiva o negativa le afecta inmediatamente.

Por ello cuando la persona enamorada ve al destinatario de su sentimiento sublime, el corazón empieza a palpitar aceleradamente. Cuando es propicio, envía sangre a la cara para que esta se sonroje o se ponga más rozagante y atractiva al ser amado. Y no cesa allí su trabajo en cuestiones de amor, cuando es preciso, surte cantidades suficientes de sangre para que los órganos del amor puedan cumplir su función romántica en forma óptima y oportuna.

El verdadero amor mantiene al órgano cardiaco, vigoroso y saludable y este mantiene al individuo feliz, entusiasta y juvenil.

Por el contrario, cuando existe una decepción amorosa, el corazón sufre y desfallece. Se dice que derrama lágrimas de sangre, de ahí viene el dicho: ” le rompieron el corazón”. Aunque parezca mentira o exageración, existen muertes debido al mal de amores.